
Jerez es conocido mundialmente por su vino, el Jerez. Su excepcional ubicación
geográfica, su clima privilegiado, la propia tierra donde las viñas
crecen, así como la variedad de uva , y su especialísima crianza
en las bodegas, hacen del vino de Jerez un producto natural y único en
el mundo entero.
Si contemplamos las bodegas de la zona del Jerez podremos concluir en una primera
aproximación que son hermosísimas desde el punto de vista "estético",
pero si las analizamos en función de las necesidades que plantea la crianza
de los Vinos de Jerez deduciremos que son además extremadamente funcionales.
El clima de la zona, meridional cálido pero con fuerte influencia del
Océano Atlántico, determina importantes oscilaciones de temperaturas,
cambios en el nivel de humedad en función de los vientos dominantes,
etc.
Ello ha obligado a los bodegueros de Jerez a adecuar las condiciones arquitectónicas
de las bodegas, para paliar los factores negativos y aprovechar los positivos.
Las bodegas suelen estar situadas cerca del mar, o bien en terrenos relativamente
altos, para que los vinos que almacenan puedan recibir las brisas marinas de
la mañana y los vientos húmedos provenientes del océano.
Además, la orientación de los edificios suele ser noroeste-sureste,
lo que asegura el mínimo de horas de sol y el máximo de humedad.