Andalucía entre el siglo XVIII y XIX empieza a precisar sus raíces
más características y peculiares que hoy la definen. El Andaluz
es una mezcla de culturas milenarias, desde los tartesos hasta los musulmanes,
pasando por los fenicios y visigodos, y terminando por la reconquista de la península
con la derrota del Reino Nazarí.
Escenificamos la vida de la época, su mercado, sus tabernas y rincones,
impregnado de ese aspecto rural que lo caracterizaba, ya que el trueque entre
la artesanía y materias primas era lo usual y cotidiano.