
El recinto amurallado de jerez puede aún seguirse con relativa facilidad.
Obra almohade del siglo XII, forma un cuadrilátero irregular, con una puerta
en cada uno de sus lados y el Alcázar en uno de sus ángulos. La
importancia del recinto amurallado de jerez se explica por tratarse de una ciudad
fronteriza y enlace estratégico de primer orden. La cerca tenía
aproximadamente 4.000 m de perímetro, y abarcaba una superficie de 46 Ha.
El Alcazar está situado en el angulo sudeste de la muralla, a la entrada
de la ciudad desde El Puerto de Santa María. Varias torres lo enmarcan:
la torre Octogonal, torre albarrana en la que se muestra el característico
encintado doble (piedra y ladrillo) propio de las construcciones almohades;
la torre del Homenaje en la que se hiciera fuerte el Alcaide Garci Gómez
Carrillo, tal como consta en la lápida colocada en uno de sus frentes;
la torre de Ponce de León, anexa a la del Homenaje y formando conjunto
con ella, fue construida en el siglo xv.
En el interior del Alcázar se encuentran los Baños y la Mezquita.
La Mezquita, que tiene su entrada frente a la parte posterior de la Catedral
desde la que se puede contemplar el gran templo, tiene una rica historia que
se remonta ocho siglos atrás.
Un patio de entrada, una torre o alminar para la llamada a la oración,
un pequeño patio para las abluciones rituales y la sala de oración
con su nicho o mihrab que señala la dirección de la Meca, elementos
característicos de un oratorio, fue transformado en capilla de Santa
María cuando jerez fue ocupado en 1.255 por las tropas cristianas, sin
sufrir alteración alguna, convirtiéndose de este modo en la capilla
de culto mariano más antigua de la provincia.
Con la revuelta mudejar y el exterminio de la guarnición castellana,
la capilla fue incendiada pero «et foron nola quemaren/mais sol nunca
pod'arder», como nos cuenta el propio rey Sabio en una de las cantigas
dedicada a la capilla y cuyos contenidos tan emotivos y poéticos darán
las claves de lo allí ocurrido. Tras la conquista definitiva de la ciudad
en 1.264 se restaura la incendiada capilla y es sustituida la cubierta plana
de madera por la actual cúpula ojival de ocho paños sobre trompas,
y la imagen de santa María es colocada de nuevo en su capilla con una
procesión solemne en cuyo cortejo figurarían el rey, la reina
y los infantes.
Desde entonces se convirtió en centro de veneración local y fue
favorecida por diversos privilegios hasta que en el siglo XVI la ruina de la
histórica capilla obligó a trasladarla, para lo que se habilitaron
los antiguos baños árabes del propio Alcázar. Actualmente
a ambos lados del altar se han esculpido en dos lápidas los textos resumidos
de las cantigas que el rey Sabio le dedicó.